Entonces, sucede que cuando uno empieza a escribir lo que le ha pasado, los ojos que leían se tienen que ir. La misma coartada de lo que se sufre es aplicada una y otra vez por nuevos pasajeros de la vida, en el medio- interés de lo que se hace y dice no existe más que la búsqueda del placer en palabras y roces interesantes.
Nadie escucha.
-Disculpe, ¿me podría ayudar? Fíjese que me siento así ….. y lo pasos se escuchan.
-Sí, mire que a mí me pasa parecido, últimamente me he sentido ….. y de repente: -Me tengo que ir.
-¿Dice, entonces, qué me pondría mejor si hago eso de ……? y sólo contesta: -Sí pues eso, buenas noches.
Aún queda el subconsciente que de vez en cuando le regaña y por horas, al menos, se vuelve a la otra vida que cada vez parece más lejana.
Un hogar, una familia, un blog y un número = 243
Difícilmente podré olvidarlo todo, aunque mis lagunas mentales que no me dejan volver a la infancia me atacaran.
A veces creo que todo sigue ahí, que no se fue y que llegará otra vez el día de la semana en que empaque mis tacos dorados y pida ride bajo el sol, aplique un dormi y me premie con una michelada del sujeto que siempre está alcoholizado.
¿Cuántos días exactamente habrán pasado? Nunca los conté, no esperaba sentir que vivía dentro de un periodo determinado de tiempo, aunque así lo fuera, me sentiría como un preso, y la cuestión es que sentía todo lo contrario. Una extraña libertad de esa que no se fundamenta en “hacer lo que cada quien quiera”, como muchos lo creen. Era una libertad de decir estupideces las 24 horas del día, de comer una vez al día porque el tiempo no te dejaba, o por la flojera de preparar algo; de irte a correr o quedarte tumbada en un cuadro lleno de tiliches durante toda la tarde. De intentar dormir para sólo conseguir pesadillas y muchas tareas pendientes.
Nunca conté las fiestas, las aguas locas ni los lapsos de pérdida de consciencia, vivíamos así, al paso de los días, con una parte que sabía qué hacía ahí y era responsable, y con otra parte que simplemente iba reaccionando a lo que la fortuna le ponía de frente para alegrarle el día.
Mañanas casi congeladas que nos hacían salir como niños de primaria a quienes su mamá no abriga, cruzar una avenida llena de neblina y regresar a comprar huevo y un birote, que parecía todo menos birote, después de una absurda clase. Desayunar lentamente hasta que se hiciera tarde.
Meter más de diez personas en una casa de horribles colores, calurosa y patéticamente decorada por el afán de estar ahí juntos. Descubrir que la casa nos quedaba chica y que necesitábamos una estructura que pudiera llamarse hogar, encontrarla y luchar por ella. Premiarnos con paletas de hielo cuando pagábamos y vivir, primero como el club de Lulú y luego como escuela mixta. Ir y venir, ser como los niños que no salen de casa sin su hermanito, que no comen paleta sin antes asegurarse de que su gemelo también tenga una, que pueden hacer muchas cosas pero que prefieren desarrollarse en conjunto, haciendo una mezcla útil. Tener fama de cinco minutos y después perderla sin haberla conocido.
Más de una vez viajamos, entre cholos, camiones, lugares nuevos y vistas lejanas, sin incomodidades, sin vergüenza y en un momento del camino, sin prudencia ni pena. Nos conocimos casi todo y sin embargo mantuvimos ese toque de secretos que nunca conocieron los demás, por eso no nos perdimos el encanto, por eso seguíamos siendo importantes unos para otros.
Podría intentar recordar todo lo que pasaba antes de dormir, las pláticas, las comidas, las bebidas bajo la terraza en las tardes calurosas en las que los pies podían ir a la tienda y cargar botellas vacías, pero se hacía imposible cruzar la avenida y llegar a un cuarto con aire acondicionado intenso que propiciaba profundo sueño. Tratar de recordar las peleas, los juegos, los vecinos, con canciones y con chismes, los pasteles y las sorpresas que terminaban siendo descubiertas. Rascar todavía más y buscar las detalles, las frases de pared y las de la mente perdida, las fotos no tomadas, las actuaciones y los bailes. Por más que tratara de hacer un ejercicio de memoria, sé que muchas cosas se perderían por el momento, besos abrazos y apapachos, palabras, acciones, motivos, lecciones, partes de mi vida; también sé que las recordaré tiempo después, cuando crea que ya las había olvidado.
Todos los días, en muchos de las acciones que aparentemente son normales en mi día, hago una relación con lo que hacíamos. Todos los días recuerdo frases, todos los días pienso que el tiempo pasó muy rápido y que lo mejor sería que no hubiera pasado, que se hubiera quedado. A veces soy racional y me digo a mí misma que son procesos, son círculos y etapas que deben seguir el camino, que todo eso me hace ser parte de lo que ahora soy, que no fue coincidencia y que fue genial. A veces soy más bestia, me pongo sentimental y escribo lo que mil veces he dicho ya: que ojalá pudiera prolongarse, que el tiempo no lo afectara y que pudiéramos seguir creciendo pero así, bajo ese contexto de circunstancias.
Todo a su tiempo, todo en su momento. Cerati, sin coma, diría que todo nos sirve y nada se pierde, que lo transformamos, y es cierto, pero a veces me dan ganas de ser terca y hacer berrinche porque los extraño. Bloqueo la parte pensante que me dice que esto tenía que pasar, que es normal y que vienen cosas mejores. Un momento de lucidez y sé que nunca me he alejado de las personas importantes en mi vida, luego un momento triste y el gran PERO de que ya no es lo mismo, y no podrá serlo, así, tal cual, nunca más.
Tal vez no nos avisaron de que ese momento de la vida tenía fecha de caducidad, o seguramente llegamos tarde cuando dieron ese aviso.
Pensamientos de un egresado.
Me pongo frente a la computadora tratando de trazar mis pensamientos, e hilando lo que podría ser mi futuro más cercano, entre lo que ya he logrado, que más de una vez pienso que es muy poco, y lo que quiero hacer, creo que de alguna manera no me he perdido tanto, ya dejé atrás 17 años de ser estudiante, con bastante inconsciencia, porque creo que aun no sé realmente a lo que me enfrento.
Lo que si me pasa y muy seguido es sentirme fuera de lugar en algunos lugares, para ser mas exacta en mi "empleo de universitaria", y debido a que "universitaria" ya quedó atrás, ahora siento que la hastía hacia ese trabajo me llega sin que yo pueda hacer mucho al respecto, como siempre trato de hacer una balanza de las bondades o beneficios que me ofrece, digo, no todos pueden ver películas tan seguido y gratis, o trabajar solo tres días y tener tiempo para salir de fiesta, eso tal vez sea, lo que me tiene detenida todavía, sin embargo creo tendré que "caer en la realidad" y trabajar seis días se convierta en mi nueva experiencia. Ojala y tenga otras opciones, algo que no sea tan común, o muy pronto irme lejos de aquí. VB
El telón se abrió y la espera había concluido, definitivamente una de mis bandas nacionales favoritas, música sonando en una cuna de notas que me iba arrullando haciendo que me adentrara en cada tocar de los teclados, en cada movimiento del sintetizador y retumbar de la batería, yo mientras, aguardando con paciencia la voz de “Lo Blondo”, vocalista de Hello Seahorse, sin dejar de lado claro esta a “Oro de neta”, “Bonnz” y “Joe también integrantes,haciendo un conjunto inigualable. Ya por fin su boca se abrió y de ella salieron las palabras “Esa sonrisa tuya, me dice una sola cosa” esa frase logró conmover todo mi ser y llenarse de un ligero escalofrío cargado de emoción y profundo gusto de escucharlos por primera vez en vivo, con la nostalgia personal de la letra, y la perfecta voz inundando el teatro Diana,“Me has olvidado” quedó tatuada en mi mente, la quería seguir disfrutando cuando “Universo” comenzó a sonar entonces me deje llevar por los nuevas notas que venían a mi cuerpo. Lo que no comprendo es ¿por qué la gente no se paraba, cantaba y gritaba como yo lo hice? ¿Será que nunca los habían escuchado, será que no conocían sus canciones? Lo pensaba de vez en vez, pero seguía disfrutando cada minuto que caminaba, de cualquier manera aunque el teatro estaba lleno, solo éramos ellos y yo, después, agradecieron a la gente de Guadalajara y Radaid con quien compartieron escenario, en la siguiente canción bebimos Ginebra dulce y comenzaba a sentirme embriagada con tanta perfección.
No tengo en mi mente el orden exacto de las canciones pero, “Recuerdo” a “Siberia”, entre “Bestias”, “Fieras”, un “Oso Polar, “El Segundo”, un “Atardecer en Parapent”, una “Casa Vacía”, un “Año Quebrado”, mi mente “Criminal” una bella “Luna” y un “Después”.
En definitiva una noche que me hizo traer de vuelta experiencias personales, alegrías y tristezas, días y noches cerca de los queridos y extrañando a los perdidos y todo eso gracias a la música de Hello Seahorse.
Anifest: Primer festival de animación japonesa en México


Otra opinión
Y creían que no pasaría nada importante en este año 2010, año del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución. Recuerdo que el año pasado hay quienes decían que se levantaría un cambio como en aquellos años, pues no igual pero, parecido ¿No? Un record de muertes por el crimen “organizado”, (pues claro, todo crimen se organiza), tanto de elementos de la policía como civiles, atentados contra periodistas, políticos, y hasta la misma naturaleza, refiriéndome al derrame de petróleo en el Golfo de México, cambios en la bancada federal, elecciones fuera de serie, pleitos personales ocupando los principales medios de comunicación y distrayendo a la sociedad (¡Qué raro!), como el caso Paulette, y reformas “alarmantes” para quienes no se dan cuenta que los años han pasado y la sociedad ha cambiado, y eso por mencionar algunos sucesos, a pesar de que todavía no se termina el año.
Pero, aún así celebraremos el Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, y aunque hay quienes todavía tenemos algo de orgullo nacional, el tema cansa, cansa la inversión, cansa el contexto en que estamos, cansa tener que celebrar aquellos logros que no sirvieron para nada, para estar peor solamente.
Qué triste que sabemos la respuesta para estar bien, que triste que el egoísmo invada los deseos personales de quienes tienen el poder y de quienes nos dejamos manejar, que lástima decir que hemos evolucionado hasta ser homo sapiens sapiens y no se busca el bienestar común. Pero, la Revolución donde pasó todo y nada, si se festeja ¿No?, bueno el recordar que al menos hubo quienes si intentaron darlo todo es bueno.
No digo que yo haga todo perfectamente o que me sumo a quienes de verdad ni lo intentan, pero la opinión de quienes suman un poco de esfuerzo también merece ser escuchada (o leída).
Y, ¿Tú, qué opinas?
